Bol, pieza clave en la vajilla

Bol, pieza clave en la vajilla

Bol, pieza clave en la vajilla

Este recipiente ha dejado de ser un accesorio de cocina a convertirse en un esencial en la vajilla de restaurantes y hoteles

Atrás quedaron los años en que el bol se utilizaba únicamente para elaborar salsas, batir huevos o servir  los cereales del desayuno. Hoy esta pieza  es un imprescindible de cualquier vajilla y, claro, de cualquier cocina y mesa, independientemente de su nacionalidad. La razón hay que buscarla en la propia evolución de la gastronomía: cada vez más abierta a nuevas técnicas y tendencias culinarias y cada vez más proclive a experimentar con texturas, aromas y colores y a plasmarlos en la mesa. Ahora no sólo importa el sabor de los platos, sino también la manera en que se sirven y, este sentido, el bol da mucho juego. Su forma semiesférica  es perfecta para la presentación de elaboraciones dulces y saladas y su tamaño –más pequeño que un plato normal- lo convierte en un recipiente ideal para servir pequeñas cantidades y degustarlas de forma pausada, disfrutando plenamente de su sabor y su esencia.

Pero… vayamos por partes o, mejor dicho, por platos. ¿Con qué propuestas culinarias combina este básico de la vajilla? Aunque son muchas las recetas con las que liga, lo cierto es que hay preparaciones con las que el bol marida a la perfección. Estas son algunas de ellas.

  • Cereales. Desde los típicos copos de maíz y arroz hinchado hasta el muesli o el porridge mezclado con frutas deshidratadas, frescas o superfoods. Los cereales triunfan en una sociedad cada vez más preocupada por la salud.  Y ¿qué mejor que presentar este healthy food en  boles?

Ensaladas, smoothies y cereales han convertido al bol en su principal aliado

  • Smoothie. Estos batidos de fruta han abandonado los vasos y jarras de vidrio en que se dieron a conocer y han renovado su imagen y duplicado su popularidad gracias a los boles. Ahora no sólo contienen fruta y hortalizas licuadas y semillas como la chia o la amapola, sino también cereales,  arándanos, fresas, frambuesas o kiwis de decoración, flores comestibles…  Son, sin lugar a duda, verdaderas obras de arte y auténticos placeres para al paladar.
  • Cremas y sopas. Un clásico de las recetas de cuchara que, ahora, se sirve en cuenco en vez de en plato hondo. La razón es simple: además de ser más atractivo a la vista, lo es al tacto y al olfato. Y es que el bol, a diferencia de otros elementos de la vajilla, se puede coger con las manos y sentir tanto la temperatura como el aroma de los alimentos.
  • Ensaladas. Aunque a nivel doméstico, somos muchos los que hemos recurrido al bol para servir las ensaladas, en el ámbito profesional esta práctica estaba poco o nada extendida.  Hasta ahora, claro. Y es que los restaurantes y hoteles se han atrevido con esta pieza que permite presentar las hortalizas y verduras de forma vistosa y, muy importante, individualizada. La razón se encuentra, como hemos dicho anteriormente, en una apertura de mente de profesionales y comensales, pero también en la evolución de la vajilla que se ha adaptado a las necesidades y gustos de un sector cada vez más exigente.

El bol forma parte de la tradición culinaria de países como China, Japón o Tailandia

  • Platos típicos de Asia. Arroz, fideos, ramen… Si hay una cocina donde el bol tiene un papel esencial es la asiática.  Desde hace siglos forma parte de la vajilla de japoneses, chinos, coreanos o tailandeses y es allí donde sirven sus platos más emblemáticos. Hoy lo siguen haciendo y, con ellos, restaurantes y hoteles que, fruto de la interculturalidad, han fusionado sabores y los han presentado en estos míticos recipientes.
  • Ceviche. Otro de los platos que tradicionalmente se ha servido en bol y otra de las preparaciones que gana adeptos en nuestro país. Es típico de países como Ecuador, Bolivia, El Salvador, Perú, Nicaragua, Honduras o Chile, entre otros, y consiste en pescado y marisco marinado en limón y acompañado de cebolla y, en función del lugar, de maíz, aguacate, patatas o yuca.

 

 

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